Nuevo día, nueva entrada del Desafío de los 30 Días. Poco a poco, nos
vamos acercando a la mitad del mismo, y quedan fuerzas para todo lo que tenga
que venir. Ahora mismo estoy en un tramo bastante complicado de desarrollar
aportando o generando muchas impresiones distintas. Los temas que hemos
mencionado días atrás y este de hoy aluden al jugador, y he sido casi toda mi
vida rolera Máster. He tenido pocas partidas que merezcan la pena como jugador,
y con idea de catalogarlo en lo más de lo más, tengo que acudir una y otra vez
a los mismos ejemplos. Si hago memoria, he jugado una campaña de SHI, dos
pequeñas partidas (pero intensas) de D&D,
una de la Llamada de Cthulhu, otra
que no se terminó, y dos campañas en mi juventud rolera bastante importantes
para mí desarrollo como jugador, ambas de D&D
también. Fin. He jugado muchas más partidas, es cierto, pero todas eran de muy
pocas sesiones y no pueden catalogarse como las mejores de las mejores, porque
no es así. El resto de mi conocimiento sobre juegos, reglas, ambientaciones,
etc. ha llegado narrando. Y no hay más.
Dicho esto, he conocido muchos tipos de PNJs
en mis partidas como jugador: algunos significaron más y otros menos. Algunos
estaban muy trabajados y otros eran poco más que improvisaciones. En muchos se
notaba el esfuerzo que el Máster tenía que hacer por desarrollarlo, mientras
que otros le venían como anillo al dedo. Creo que la principal motivación que
un Director de Juego debe tener para con sus PNJs es entender que no son tan
buenos como él se cree que son, ni los interpreta tan bien como él se cree que
los interpreta. El Máster tiene, por norma general, una gran falta de
autocrítica. Sabes que tus jugadores se callarán muchas cosas y las que te
digan irán suavizadas o a posteriori.
Esto es una realidad inmutable y destructiva. La sinceridad se paga muy bien,
pero qué pena que la mayoría de los que son sinceros suelen serlo solo para decirte los
fallos que tienes, nunca los aciertos.
Me pierdo. Decía que he tenido el placer de
disfrutar de muchos PNJs bastante
interesantes: Morbius, un malvado y poderoso vampiro con el que disfruté mucho
en Superhéroes INC; Islem y Leriam, dos personajes crossver de una partida que
yo dirigí, y a la que el Máster supo darles su toque personal e importancia en
el devenir de su historia; Magnys, un rey de la misma partida que los
anteriores, quién fue inspiración directa para crear un PNJ del mismo nombre en
mi ambientación; Filógenes, un astuto fauno que nos acompañó con un modo de
vida ciertamente inquietante, en una partida en la que todos los jugadores
éramos gnomos… Tengo que decir que una de mis principales características como
Máster es adaptar los PNJs que me gustan de otras partidas que he tenido como
jugador y trasladarlos a mi entorno de campaña. Mis jugadores deben saber que,
si esto es así, es que me lo he pasado muy bien con ellos.
Sin embargo, y como soy pesado, diré de nuevo
Yonin. Sí, este señor pasó por ser el
mejor PNJ y, posteriormente, el mejor villano. Ambos pueden formar parte de lo
mismo. No voy a justificar otra vez las razones que me han empujado a decidirme
por él: su estilo, su carisma, su inteligencia, su forma de concebir el
mundo…pero, sobre todo, lo importante que era para mi PJ. Quizás su
interpretación por parte del Máster no fuese la mejor (de hecho, las he visto
mucho mejores), pero lo que él significa para mí, lo que acabó
significando…Creo que no hay color.
Morbius, uno de los más poderosos PNJs con el que he tenido el placer de colaborar
Todos estos detalles me están ayudando a
darme cuenta que no he encontrado todavía una partida que me llene tanto como
la primera que jugué, que ni por asomo fue en la que más se interpretó; encima
éramos solo dos jugadores que buscaban divertirse, y el propio Máster a veces
siquiera se preparaba las sesiones. Siempre pensé que había mucho de añoranza
en ello, pero creo que también había duración: jugamos muchísimas sesiones,
muchísimos cambios. Conocedor como soy de mi obsesión por la evolución de los
personajes, creo que la oportunidad llegará cuando juegue de nuevo una partida
larga que me lleve a disfrutar de una historia intensa, que cambie los
acontecimientos y que me permita conocer un grupo de personajes que giren
alrededor de los protagonistas lleno de matices.

